912. Mi único héroe en este lío
Se dice que en alguna fábrica del conurbano bonaerense se tuvo que frenar la línea de montaje porque los laburantes se abrazaban con los ojos cargados de lágrimas y los rostros desfigurados, buscando consuelo para un dolor inesperado que les había caído encima con el peso de los años. Que un herrero subió el volumen del parlante para no...
908. Algún día se va a abrir esta trampa mortal
A Gabriela le sorprendía la oficina del fiscal que la atendía. Se sentía en una película. El orden hasta el más mínimo detalle y una limpieza que, aunque imperfecta, se defendía. El fiscal que le había tocado solía atender a las víctimas, cosa que no todos hacían. Esta era la segunda vez que ella se presentaba en la oficina. Su hija había sido...
903. Gemelo digital
Noelia entró en la oficina de la ANSeS con el pelo revoleado al viento y la mochila, con el cierre ya vencido, abierta casi del todo. Faltaban cinco minutos para que la oficina cerrara y ella no podía pasar otro día sin averiguar por qué le habían reducido la asistencia mensual que le tocaba por sus tres hijos. Se acercó a un mostrador y se lo...
882. Inocente
La fila se estiraba eterna en el predio, tan grande que apenas se veía la civilización a lo lejos, y avanzaba tan lento que algunos decían que habían visto pasar el otoño y ya notaban los primeros brotes de la primavera en las copas de los pocos árboles que tenían cerca. Algunos lloraban, otros se reían para no llorar, pero todos masticaban...
855. Agua que mata la muerte
Espero y no llueve. Ya van dos semanas sin lluvia y dos días sin agua. Miro el cielo, rezo, por las dudas, para que algo potable aparezca. Y no. El nene llora, quiere agua o teta y no hay nada para darle. El agua se terminó ayer, y la teta... El río, que tenía no sé cuántos metros de ancho, ahora no existe más. Al menos acá, en el pueblo. Dicen...
840. Atrevido
Ramiro volvió a su casa más temprano de lo que solía hacerlo, con la barba crecida de dejado y las ojeras de preocupación que lo acompañaban hacía meses. Contaba los días igual que los depresivos y los adictos: uno a la vez. El negocio apenas daba para subsistir, aunque ahora con algunas deudas a cuestas y sin empleados. Selene, su pareja, estaba...
834. Galletitas
Mi hermana Sofía se sacó la máscara de gas y la vació por tercera vez desde que nos habíamos encontrado. Estaba destruida por la muerte de papá y a cada rato se ponía a llorar. La máscara, que goteaba por los orificios de los filtros, amenazaba con ahogarla. —Ponétela de nuevo, Sofi —le pedí mientras esperábamos en el cementerio de Chacarita...
833. Espantapájaros
Lo encontré solo en una plaza, sentado en un banco con tres perros enormes atados a ese banco con correas, sentados a su alrededor, que con solo mirar a la gente que pasaba por el costado lograban generarle una zona de protección infranqueable que, en un primer momento, dudé de si él controlaba el deseo guardián de sus perros. —Disculpe —me...
828. Tierra prometida
—Dicen que el presidente quería ser el más judío de todos, una cosa así, entonces, como para cumplirles el sueño religioso de la tierra prometida, agarró y dijo eso de que ahora hay que ser judíos y que el país también es judío. Hasta hablar en judío, dijo mi sobrina —le contó Flora a Inés en la fila de la verdulería, mientras esperaban que Juana...
824. Mandinga se lo llevó
Natalia recorría los pasillos del supermercado entre personas, cajas de mercadería y repositores que estaban parados al costado de las góndolas, listos para reponer los productos que faltaban a cambio de propinas que les daban los clientes. Sin la propina, esperarían hasta que terminara el horario de las promociones, que iba a de tres a cinco de...
