Mercedes entró al aula apurada, con las manos rebalsadas entre tantos libros, el abrigo, sla cartera y la botella de agua. Por primera vez en el año reinaba un absoluto silencio y, ni bien entró, sintió encima las miradas de todo sexto grado. —Hola, chicos —saludó ella—. Eh… bueno. De ver sus caras entiendo que ya saben que a partir de ahora todo...
949. Fireland
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