La fila se estiraba eterna en el predio, tan grande que apenas se veía la civilización a lo lejos, y avanzaba tan lento que algunos decían que habían visto pasar el otoño y ya notaban los primeros brotes de la primavera en las copas de los pocos árboles que tenían cerca. Algunos lloraban, otros se reían para no llorar, pero todos masticaban...
882. Inocente
leer más
