—¡Ja! Mirá, Alejandra. Le votaron a favor lo de los desalojos —festejó Julio, sentado a la mesita de la cocina, mientras desayunaba un café con el veneno de una noticia en la pantalla—. ¿Sabés cómo lo voy a agarrar al hijo de puta de Pablo ahora? Bah, falta diputados todavía… —¿Qué Pablo? —preguntó Alejandra, que recién terminaba de lavar el...
975. Problemas fantasmas
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