Mercedes entró al aula apurada, con las manos rebalsadas entre tantos libros, el abrigo, sla cartera y la botella de agua. Por primera vez en el año reinaba un absoluto silencio y, ni bien entró, sintió encima las miradas de todo sexto grado.
—Hola, chicos —saludó ella—. Eh… bueno. De ver sus caras entiendo que ya saben que a partir de ahora todo va a ser distinto. Me imagino que algo ya les habrán dicho sus familias, pero… ¿Les parece preguntarme sobre lo que tengan dudas y vamos viendo así?
—¿Qué somos ahora? ¿No somos más Tierra del Fuego? —preguntó un chico.
—No. Ahora somos Fireland. No somos más un país con Argentina. Bah, Argentina ya no es nuestro país. Somos un territorio no autónomo —Mercedes marcó cada palabra con pequeños saltos de su mano en el aire—, que eso ya lo van a ver en geografía, administrado por el Reino Unido.
—¿En Argentina no nos quieren más? —preguntó otra chica.
—Mirá, Lara, es un poquito más complejo, digamos. Nos quieren, pero siempre fue un problema nuestra economía para el resto del país, por un tema de impuestos, y el gobierno eligió pagar una parte de la deuda con el territorio este —lamentó Mercedes, que hacía fuerza para no ablandarse frente a los chicos.
—Mi papá dice que nos conviene —dijo uno, al fondo, nada convencido.
—Tu papá porque él se dedica a la pesca. Capaz que lo que te decía era que le va a ir bien a tu familia. Igual, chicos, tampoco se sabe mucho. Hay que ver. Capaz que nos conviene, capaz que no. Ya nos vamos a enterar.
—¿Profe, tenemos que hablar en inglés? —preguntó Nara.
—Ah, eso, Nara. Me hiciste acordar: a partir de ahora yo no soy más “profe”. Me tienen que decir “Miss Mercedes”. Y sí, vamos a empezar a hablar todo en inglés. Todo lo que podamos, al menos —se encogió de hombros—. Yo me tengo que poner a estudiar. A la ciudad, ahora, hay que decirle Ulluaia, como con ye. ¿Qué más quieren saber?
—Entonces, pro… Miss Mercedes —se corrigió un chico—, ¿cuántos mundiales tenemos ahora?
—Ah, no. Ninguno. Para la FIFA no existimos. Nos van a anotar en una Asociación de Juegos de las Islas, una cosa así, marginal. De fútbol, nada, chicos —lamentó Mercedes con los labios envueltos en su boca—. Pero qué sé yo, pueden hinchar por el que quieran… Y ahora arranquemos que es un día largo.

