166. Misionerita
Misionerita, un corazón canta, endecha tierna de rendido amor, en el homenaje a tu heroica tierra, deja el acento de mi corazón. Lo tuve a tiro al sorete de Rovira. Abajo había ruido, cantos, fervor. Yo estaba en el tercer piso del edificio de enfrente, con un rifle. Mi abuelo decía que acá la sangre había teñido la tierra con su color y que,...
165. Películas de espías
La ministra había ordenado comprar quince mil polígrafos para utilizar en los interrogatorios de todas las fuerzas federales y las provinciales que desearan firmar algún convenio a ese fin. Que costara apenas algunas decenas de millones de dólares le pareció una ganga para ser su herramienta favorita, sobre todo porque no salían de su bolsillo....
164. Castigo ejemplar
—Tienen que disculparme. Es que… —Manuel buscó las palabras exactas, sentado en la mesa del comedor— a veces, los papás somos muy severos con el castigo, pero es porque queremos lo mejor para ustedes. Además, un poco se lo merecen también por lo que hicieron. A lo mejor no estuvo bien darles cero pesos por meses para que hagan sus cosas, capaz...
163. Chistes de gallegos
¿Sabés cómo abortan las gallegas? Tirándole piedras a las cigüeñas. Ese fue el primer chiste con el que Daniel Grisales, el nuevo gerente general de la empresa, intentó romper el hielo con su par del grupo inversor español con el que la compañía tenía relaciones comerciales que buscaba profundizar. La respuesta de Emilio Pedraza fue una mirada...
162. Pendejo malcriado
Todavía me acuerdo de Vanina y me gusta, aunque en mi recuerdo sea una nena. Lo último que me dijo fue que en mi casa no se conocían los modales. Es cierto que no nos educaron para darle mucha relevancia a esas cuestiones, pero en general somos gente decente. Salvo Jero, que es bravísimo. Él fue quien nos hizo la fama por la que nos terminaron...
161. Nuevo equipo
¿Cuánto tiempo había pasado? Décadas. Ese recuerdo glorioso del primer día, del debut, con la gente en casa, ya se veía algo borroso. Se acordaba lo más importante: el saltito al salir del vestuario, besar el pasto, saludar a la abuela y a la vieja, ahí, en la platea. No metió gol, pero casi lo logra. El arquero la sacó con un salto tremendo....
160. ¡Caras de liebre! ¡De liebre muerta!
Luis era el mejor mago de su promoción en la academia para magos. Durante esos cuatro años, cuando todavía no superaba los veinticinco y parecía tener un futuro increíble por delante, sus compañeros y compañeras solían recurrir a él para pedirle consejos del ejercicio de la profesión. Era natural la magia en él. Además, tenía una belleza extraña...
159. Noche de estudio
El Intendente estaba furioso. Por culpa de la campaña impulsada por el Ministro de Seguridad, se había armado un revuelo importante en contra de su gobierno. Las encuestas decían que las repercusiones habían sido negativas y, aunque él hubiera preferido esperar (porque tenía programado un viaje para descansar una semana en Europa), le aconsejaron...
158. ¿Para qué habla el mudo?
Miguel era peón de la estancia. No recuerdo de cuál, si la de Quiroga, de Villamayor o de quién, pero fue por el norte de Buenos Aires o el sur de Entre Ríos. Miguel no había nacido ahí, aunque tampoco tenía recuerdos de haber vivido en otro lugar. Cuando cumplió ocho años, en 1815, ya muchos sabían que podía ver el futuro, que era su don. Su...
157. Desayuno de campeones
Siéntese ahí nomás. Estoy sucio, pero si se queda donde está, mi olor no le llega a la nariz. Le quiero contar que hoy tuve una buena jornada. Especialmente buena, de las que no hay. Como verá, vivo en la calle. Hace ocho años ya, desde que Clarita me echó de la casa. En aquel entonces me había quedado sin trabajo y empecé a tomar, hasta que tuve...
