301. Leñadores
Mi viejo fue leñador, mi abuelo fue leñador, igual que su padre y su abuelo y todas las generaciones con mi apellido durante siglos, desde que los primeros se instalaron en estas tierras. Mi familia se encargó de la leña de este pueblo y tantos más. Los inviernos más crudos fueron superados por los calores de esta familia, de estos músculos que...
300. Pijudos
—A ver la tuya, cómo es —sugirió David. Al salir de la escuela, se había ido a jugar a la casa de su amigo Agustín y, mientras esperaban que estuviera lista la cena, estaban jugando en la habitación de Agustín. En ese momento, David se desnudó. —¿Te la muestro? —le contestó Agustín, de once y medio, medio año más que David. —Sí… Yo te mostré la...
299. Trucho
Con esa materia me recibía de licenciado en ciencias políticas. Para ese me había dejado esa sola materia a propósito, para llevarlo tranquilo, y festejar todos los días que cada vez faltaba menos para el título. Festejar tranqui, salir de clases y quedarme tomando birras en el patio, solo o acompañado, hasta que me echaran. El trabajo final era...
298. Cumbre de estafadores
En el marco de la reforma estatal del Estado, el Ministerio de Evasiones, Timba Clandestina y Falsificaciones organizó una importante convención de estafadores a nivel nacional e internacional, llamada “Cumbre de Guantes Blancos”, que se desarrolló en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Entre sus expositores se encontraban desde pequeños...
297. Gemelo malvado
Cuando entré a trabajar en la empresa y conocí a Wenceslao no me esperé la pesadilla que me hizo vivir. El primer día pensé que era copado, porque se acercó a hablarme, a mostrarme un poco cómo se manejaban cuestiones de la empresa, me contó dónde quedaba cada oficina, y me dijo que, si necesitaba algo, le avisara. Al otro día me enteré que era...
296. Palomas
Después de que mi vieja falleciera, la vida para mi viejo se hizo cuesta arriba. Quedamos nosotros dos solos; él, un poco más solo que yo. En casa solo había silencio, que después, intenté tapar con música fuerte. Si la música le gustaba, le hacía llorar; si no le gustaba, le hacía irse. Al principio, la tristeza se le aflojaba un poco nomás...
295. Espía universitario
Cuando lo vi en Plaza Houssay, justo entre la Facultad de Ciencias Económicas y la Facultad de Medicina, tirado entre unos arbustos, me costó reconocerlo. En una primera mirada me pareció que se trataba de un linyera, pero, como algo me llamó la atención, volví a mirarlo. Era él, solo que muy sucio y vestido con ropa andrajosa. —¿Presidente? —me...
294. Afiliaciones
Me alcanzó con ver el acto donde Javi y Kari dieron unos discursos fenomenales. Con toda esa gente junta y la posibilidad de construir el país que nos merecemos los argentinos de bien, me decidí a encarar yo también la tarea de juntar más gente. A mis amigos les escribí; en cambio, a los viejos, los llamé. Empecé por mi tía: —Hola, tía. —¿Quién...
293. Antibalas
“No se lo saquen ni para cagar”, había exagerado el comisario Cardoso cuando reunió a todo su personal habitante en el conurbano bonaerense para informarles que el Jefe de Gobierno porteño había reclamado un aumento del uso del chaleco antibalas, al menos, en la vuelta hasta su casa desde el trabajo. César Taborda, suboficial de la comisaría,...
292. Hacerse cargo
Fue una noche de verano que hacía mucho calor. Casi insoportable. Mis tíos y mis primos habían venido a cenar, aunque creo que con ese calor nadie tenía ganas en realidad. En el departamento no había aire acondicionado y mi vieja, terca como ella sola, decidió hacer los ravioles con estofado que tenía planeados desde tres días atrás, cuando...
