718. Bob Marley

718. Bob Marley

—A ver, pará. ¿Y si pagamos las tarjetas de crédito con tu sueldo ahora cuando cobres, y después, cuando viene mi sueldo, le pagamos al gasista y vamos al súper y después nos acomodamos con eso ya fuera del escenario para el resto del mes? —preguntó Romina mientras le cebaba un mate a Daniel. —Me parece que el gasista, si no le pagamos la parte...

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717. Industria extranjera

717. Industria extranjera

Ahora está mejor. Más tranquilo para trabajar, sin tanto quilombo de ruido. Y eso que usaba tapones yo, eh.. Las tapaduras de cera que me quedaban... Me las sacaba con tratamientos. Y también, gracias a los tapones, me comía puteadas de todos mis compañeros y jefes por no escuchar lo que me decían. Por suerte, ya no me pasa. Un día, Martín, el...

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716. Que no se atonga cameronga

716. Que no se atonga cameronga

—A ver, Martina. ¿Estás lista? Mar... ¡Martina! —le grité porque no me estaba dando bola; se había colgado mirando a un tipo disfrazado de no sé quién—. ¿Sonrío? ¿Empezamos? —le pregunté para que hiciera lo que yo le había enseñado: apretar el botón en la pantalla y apuntarme a mí con la cámara del teléfono. Puede hacerlo, ya tiene siete años....

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715. Una carroza de cristal

715. Una carroza de cristal

Mi padre se caracterizaba por ser un tipo bravo, de los que no aceptan opiniones contrarias a las que él se dedicaba a imponer; al menos, así era en la familia. Tenía, es cierto, alguna habilidad mental que le permitía dar vuelta los razonamientos, desarmarlos y armar uno nuevo sin que su contrincante lo advirtiera. Esa capacidad le servía para...

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714. Sarna con gusto

714. Sarna con gusto

Mónica caminaba en la habitación con un paso lento y tan pesado que hacía retumbar en las paredes el sonido que sus tacos aguja provocaban contra los tirantes de pinotea del piso. Además de los zapatos, tenía medias de encaje, un vestido negro corto y al cuerpo, guantes de cuero y una gargantilla de cuero trenzado con un pequeño dije de oro con...

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713. Pastel de papas

713. Pastel de papas

—Otra vez este dispenser de mierda, que no calienta el agua —se quejó Mario Calabrese, ministro provincial en materia de educación mientras salía de su oficina, agitando un termo—. Fijate, Gladys, si podés llamar de nuevo a los de mantenimiento para que lo arreglen en serio. Deciles que si vuelve a fallar les hago un sumario —ordenó a su...

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712. Dos milanesas

712. Dos milanesas

Karen terminó de preparar las milanesas, las últimas que quedaban del kilo que había comprado el mes anterior, y había preparado un puré con las papas de oferta y la leche que empezaba a oler un poco rancia en la heladera. Quedaba manteca, pero eligió guardarla para que le salvara otro plato. Después de poner la mesa con Renzo, llamó a los...

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711. Una buena fiesta

711. Una buena fiesta

Luisina se puso a llorar de la emoción el día que se recibió de profesora de inglés. Dionisia, su madre, la felicitó por el esfuerzo casi todos los días de ese año: en su familia nadie había estudiado más allá del colegio, y varios tenían el secundario incompleto. Sin embargo, ella no se subía el precio por tener un título, sino que se lo subía a...

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710. Palabras para cambiar la suerte

710. Palabras para cambiar la suerte

—No va a llover hoy —anunció Lisandro, un poco por presagio pero mucho más por deseo, el día en que festejaba sus catorce años en unas canchas de fútbol bajo un cielo gris, casi negro de tan oscuro, a pesar de ser las tres de la tarde de un sábado. A esa altura, todavía no le gustaba jugar con lluvia. Daniel, amigo de su padre dueño de un taller...

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709. Rojos como tigres

709. Rojos como tigres

Al principio, don Marcos no parecía lo que era. O no era lo que fue. Tenía el almacén de ramos generales a dos cuadras de la plaza del pueblo, en una calle de tierra que los días de lluvia se hacía de barro. Las  semanas que llovía mucho apenas si podía entrar mercadería, que mandaba a los peones a buscarla descalzos hundiéndose hasta las...

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