319. Vivienda ambulante
El mismo golpe que se había llevado puesto el padre de Tiziano y le había quitado la vida, era el que le traía algo de suerte, entre tanta malaria, a su futuro. Con su padre no tenía vínculo desde el fallecimiento de su madre, que era la única que podía juntarlos sin que se putearan cuando Tiziano era boludeado por su padre por hacerse hincha del...
318. Hundido a fondo
Y todo será fuego, y donde no sea fuego, será agua, y donde no sea agua, será tempestad de vientos sofocantes, cargados de humo y nieve. Ni bajo el cielo teñido ni aún bajo la tierra habrá refugio, ni para los muertos ni para los vivos. Quizás Dios no juega a los dados con el universo, pero el hombre sí. De un lado los perros, las liebres, los...
317. Mancha
La imperiosa necesidad del Estado de ahorrar energía eléctrica (y presupuesto) había derivado en el retiro o apagado de semáforos. Una decisión que entorpecía el tránsito a más no poder, al mismo tiempo que provocaba accidentes. El colectivo, acostumbrado a imponerse por tamaño, arriesgó a que Rómulo frenaría su auto. Pero no fue así, y el...
316. Ataúd
Cuando terminó el mandato, el presidente se sentía satisfecho. Había logrado, en la medida de sus posibilidades, transformar el país hacia el modelo que él deseaba. Había costado sangre, sudor y lágrimas, además de mucha bronca y resistencia contra sus planes de reestructuración del Estado y la economía. En la Quinta de Olivos se había organizado...
315. Mudanza
Y otra vez los bocinazos, la batucada y el dele que te dele de los cantitos contra el gobierno, que ya ponían loco al pobre Durán, quien, vestido todavía con pantuflas y un pijama compuesto a base de ropa vieja, se disponía a desayunar acompañado de su hermana. —Yo quiero un café con energizante, por favor —solicitó Durán al mozo. —Yo un caramel...
314. Balneario
Román, sentado en una reposera bajo una sombrilla que alquilaba por día en el balneario, miraba el mar de pieles y arena frente a sí que antecedía al mar de agua del fondo, cuando su esposa Laura le pidió que fuera a comprar los sanguchitos que vendía el parador y algo para tomar. —¿Me acompañás, Quito? —le preguntó a su hijo, que jugaba con un...
313.2 Prócer
Nos enseñó que se podía controlar la economía y trajo el uno a uno. Nos ayudó a conocer el exterior. Nos mostró que se podía gobernar para pocos y ser simpático para muchos. Nos dio relaciones carnales con Estados Unidos y nos hizo conocer cantidad de golosinas y snacks. Logró que la Corte Suprema funcionara rápido. Nos dijo que íbamos a...
313. País de burros
El Rubio paró a descansar en la plaza. A toda hora estaba repleta de repartidores, de moto, de bicicleta y hasta de camioneta. Siempre se encontraba con alguien cuando paraba ahí. Se sentó a fumar una seca en un banco, solo, y al toque vio que llegaba su amigo el Negro. —Amigo, ¿qué onda? ¿Qué andás llevando ahí? —lo saludó. —¿Qué onda, Rubio?...
312. Visionaria
Pitia, como se hacía llamar Azucena Colombo, profesaba de adivina en un pequeño rancho construido en las afueras del pueblo de Vedia. Tras estafar a un pasajero del tren mediante el truco de las tres cartas, en medio de la persecución del estafado, saltó del vagón y se escondió en un bosque, cuando apenas había algunos autos por aquella zona. En...
311. Juego sucio
El otro día me llamó el Noni para ver si me quería sumar a su equipo en un torneo de acá del Club Gigantes Liliputienses, que se jugaba entero en un fin de semana, partidos cortos, en cancha de siete. Yo venía medio choto porque me habían echado del laburo, y tenía que buscarme algo antes de que los piojos me comieran a los nenes. Pero bueno,...
