331. Asamblea anticomunista

331. Asamblea anticomunista

Lorenzo D’Amico se había asegurado de tener un lugar en la Conferencia Política de Acción Conservadora en cuanto se enteró de que se celebraría en Buenos Aires. A fuerza de billetes se había hecho conocido entre otros referentes de la derecha nacional y le bastó con aportar apenas unas decenas de miles de dólares para comprar unos minutos como...

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330. El pozo

330. El pozo

Ese que está ahí, tirado con el cráneo y el cerebro desparramados sobre la sangre y la tierra era mi compañero. O mi rival. Las dos cosas, a fin de cuentas. Se llamaba Esteban. Yo dependía de él, y él de mí. Y ambos dependíamos del jefe. Pero él se volvió loco de ganas de arruinarme y no tuve más remedio que enterrarle la pala en la cabeza unas...

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329. La era de las víctimas

329. La era de las víctimas

—¿Nombre? —preguntó el policía, con la mirada en el monitor y las manos sobre el teclado. —Luna Azul Colucci. —¿Edad? —tipeaba casi todo usando los índices. —Veintitrés. —Domicilio. —Pavón tres cuatro cinco siete, Boedo. —Contame —la invitó a denunciar sin haberla mirado desde que se había sentado, solamente sacaba la vista de la computadora para...

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328. Cultura del descarte

328. Cultura del descarte

—Pendejo de mierda, ¿otra vez tiraste el perro a la basura? —gritó Emiliano, mientras corría hasta su hermano Matías para darle una buena paliza. Bandido, el perro recién rescatado por Emiliano del contenedor de basura de la calle, caminó algo maltrecho hasta tirarse en su cama en la cocina. —¡Salí, puto! ¡Salí! —Matías se cubría de los golpes de...

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327. Golpe al talcotráfico

327. Golpe al talcotráfico

Mi vieja se permitió tener, en toda su vida, un solo “accidente” (así llamaron al sexo sin cuidado que motivó mi parto; el de mi hermano, en cambio, fue a propósito). Después de ahí, decidió que quería tener control de absolutamente todo lo que pasara. Sobre todo, en lo que respectaba a nuestra crianza. Fue de las primeras mujeres en estudiar...

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326. Infiltrada

326. Infiltrada

Me acuerdo que habrá sido en 1965 cuando me llamó el Gordo Codovilla, en aquel momento secretario general del Partido (Comunista, por supuesto). Me citó en su despacho, a solas, y repitió esa condición unas tres o cuatro veces. Ni bien entré, me dijo que tenía una tarea muy importante para mí, y sacó fotos de unas jovencitas, algo más que...

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325. Vida de jefe

325. Vida de jefe

Como tenía paro en el tren, ya desde la tarde anterior decidí que iba a disfrutar el día, a pasarla bien. “Un día como el forro de Roggio”, pensé. Así que me levante más tarde, y ya era de día. Ni me acuerdo el último martes que desperté con el sol ya arriba. La besé a la gorda y nos quedamos remoloneando un poco más en la cama. Después sonó el...

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324. Maniquíes

324. Maniquíes

El nuevo ente recaudador del Estado prometía dejar de ser ese agujero burocrático insoportable, que no provocaba más que críticas, y pasar a ser, finalmente, un organismo a la altura de las expectativas del gobierno: algo así como un arquero sin manos, cosa de lograr que los impuestos dejaran de afectar la economía de los individuos. La decisión...

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323. Escucha selectiva

323. Escucha selectiva

—Necesitaríamos unos mil millones de dólares para comenzar el proyecto. De lo contrario, el grupo dice que se va a invertir en Brasil, Chile, Perú —cerró su explicación Álvaro Figueroa, experimentado representante en la Argentina de un pulpo internacional, mientras se limpiaba la boca después de haber terminado la ensalada de camarones. —Claro,...

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322. Nuevos cortes

322. Nuevos cortes

El domingo fuimos a lo de mi suegro. Casi siempre vamos a almorzar y nos quedamos toda la tarde hasta que se queda dormido de borracho, y ahí siempre Sole lo reta y le dice que está viejo. Yo le digo “dejalo, negra, dejalo”, porque el tipo laburó toda la semana. El único gusto que se da es ir a la cancha el sábado a la tarde. Siempre que llegamos...

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