329. La era de las víctimas
—¿Nombre? —preguntó el policía, con la mirada en el monitor y las manos sobre el teclado. —Luna Azul Colucci. —¿Edad? —tipeaba casi todo usando los índices. —Veintitrés. —Domicilio. —Pavón tres cuatro cinco siete, Boedo. —Contame —la invitó a denunciar sin haberla mirado desde que se había sentado, solamente sacaba la vista de la computadora para...
328. Cultura del descarte
—Pendejo de mierda, ¿otra vez tiraste el perro a la basura? —gritó Emiliano, mientras corría hasta su hermano Matías para darle una buena paliza. Bandido, el perro recién rescatado por Emiliano del contenedor de basura de la calle, caminó algo maltrecho hasta tirarse en su cama en la cocina. —¡Salí, puto! ¡Salí! —Matías se cubría de los golpes de...
327. Golpe al talcotráfico
Mi vieja se permitió tener, en toda su vida, un solo “accidente” (así llamaron al sexo sin cuidado que motivó mi parto; el de mi hermano, en cambio, fue a propósito). Después de ahí, decidió que quería tener control de absolutamente todo lo que pasara. Sobre todo, en lo que respectaba a nuestra crianza. Fue de las primeras mujeres en estudiar...
326. Infiltrada
Me acuerdo que habrá sido en 1965 cuando me llamó el Gordo Codovilla, en aquel momento secretario general del Partido (Comunista, por supuesto). Me citó en su despacho, a solas, y repitió esa condición unas tres o cuatro veces. Ni bien entré, me dijo que tenía una tarea muy importante para mí, y sacó fotos de unas jovencitas, algo más que...
325. Vida de jefe
Como tenía paro en el tren, ya desde la tarde anterior decidí que iba a disfrutar el día, a pasarla bien. “Un día como el forro de Roggio”, pensé. Así que me levante más tarde, y ya era de día. Ni me acuerdo el último martes que desperté con el sol ya arriba. La besé a la gorda y nos quedamos remoloneando un poco más en la cama. Después sonó el...
324. Maniquíes
El nuevo ente recaudador del Estado prometía dejar de ser ese agujero burocrático insoportable, que no provocaba más que críticas, y pasar a ser, finalmente, un organismo a la altura de las expectativas del gobierno: algo así como un arquero sin manos, cosa de lograr que los impuestos dejaran de afectar la economía de los individuos. La decisión...
323. Escucha selectiva
—Necesitaríamos unos mil millones de dólares para comenzar el proyecto. De lo contrario, el grupo dice que se va a invertir en Brasil, Chile, Perú —cerró su explicación Álvaro Figueroa, experimentado representante en la Argentina de un pulpo internacional, mientras se limpiaba la boca después de haber terminado la ensalada de camarones. —Claro,...
322. Nuevos cortes
El domingo fuimos a lo de mi suegro. Casi siempre vamos a almorzar y nos quedamos toda la tarde hasta que se queda dormido de borracho, y ahí siempre Sole lo reta y le dice que está viejo. Yo le digo “dejalo, negra, dejalo”, porque el tipo laburó toda la semana. El único gusto que se da es ir a la cancha el sábado a la tarde. Siempre que llegamos...
321. Gobierno sanador
Miles de almas se amontonaban y aplastaban entre sí contra el escenario. Algunos con alcohol, otros con drogas, y otros con la mera ilusión de las creencias, se sometían a un estado de trance y vivaban al hombre que, desde allá arriba, se encargaba de ejecutar los milagros designados por Dios. El escenario se había montado en la Avenida 9 de...
320. Los valores vienen de la casa
Puta madre, este número no me sale. Voy a servir un poco más de aguardiente para que patine la fricción de las neuronas hasta que salga. El camino a la cocina es una penumbra terrorífica. Pero no puedo llevar el candelabro porque, a veces, es peor ver todo lo que cuelga, repta, chirria por ahí. Esa fiebre de mierda me ha dejado solo contra el...
