519. Pescado podrido
El mismo día que lo echaron de la pesquera familiar para la que trabajaba, Jonás se compró una heladera de kiosco usada que juntaba polvo en el quincho de un amigo. La acostó, la dividió con telgopor en tres, le puso ruedas y la conectó a un generador eléctrico casero portátil. De lo único que sabía era de pescar, y a partir de ese entonces le...
518. Atrás del grandote
Era un exceso decirle barra a ese rejunte de adolescentes revoltosos que paraban en la plaza del barrio y defendían un territorio como si fuera suyo. Ni siquiera estuvieron tres años que ya no se los veía más. Sin embargo, en un principio, sí, parecía que se iba a armar algo que preocupaba a los que vivían en las cuadras cercanas a la plaza....
517. Inútil
El mundo ya era otra cosa. Varios edificios se derretían por dentro con tanto calor y se desmoronaban uno contra otro. Los que no caían tenían personas ahorcadas colgando de ventanas y balcones: habían preferido suicidarse antes que sufrir. En la calle, autos abandonados con las puertas abiertas, y una ciudad desértica era lo que quedaba....
516. Hasta que la muerte nos separe
La gota que rebalsó el vaso fue cuando, en la cena con amigos, me dejó colgada en una de nuestras mentiras, nuestros cuentos. Peor aún: me desmintió. Algo así como una traición abierta. Porque si, al menos, me lo hubiese hecho delante de una vendedora de ropa, o un cuidador de garaje, no me hubiera importado. Pero así, ante amigos —más suyos que...
515. Veredicto
Pedro había sido abandonado de bebé en el año 1912 en la puerta del Convento de Santo Domingo, con una nota que decía “solo Dios puede proteger a un séptimo hijo varón”. En aquel entonces, la maldición del lobizón no se limitaba a una creencia: había relatos y hasta imágenes de lobizones accesibles para todo el mundo. Faltaban décadas para que se...
514. Más veneno
Emiliano había alcanzado lo que él consideraba éxito a sus cuarenta y ocho años, como guionista de la serie Tinieblas, que contaba la historia de unos narcotraficantes violentos y despiadados y su abierta conquista del poder en la Provincia de Córdoba a sangre y fuego, donde su protagonista, Gonzalo Ranieri, tiene deseos de convertirse en...
513. De toda la vida
En algún momento de la noche, entre los fichines de Villa Gesell y la llegada a la playa, Micaela, Nicolás y Bautista se habían cruzado con el grupo de la Tana y sus amigos. Por motivos que Lucía nunca entendió —por no haber participado de la decisión—, todos juntos terminaron en la playa a la madrugada, tomando birra y fumando porro a montones....
512. Horas extra
Pablo cruzó la reja de su casa justo antes de que lo agarrara la tormenta. Vio en el metro de baldosas que llamaban patio delantero la bicicleta de su hijo y se apuró a meterla adentro antes de que se mojara. La ubicó junto a la puerta, el único lugar donde no molestaba para mirar la televisión, y se sacó la mochila, con ese dolor que le daba en...
511. Para viejos garcas
Orlando Carlés estaba parado en la puerta de su casa, con los brazos en jarra, mirando hacia la plaza con un odio que no le entraba en la expresión. Tenía en la mira al grupo de pibes que salían del colegio y se quedaban ahí tomando cerveza, jugando a la pelota, besándose con otras chicas y disfrutando la adolescencia. En cuanto Bermúdez, el...
510. Todos para uno
Alan solía despertarse entre las nueve y las once de la mañana, aleatoriamente, sin despertador. Desde ese momento pasaba, al menos, una hora en la cama con el celular, recorriendo redes. A lo mejor, si sentía que tenía algo divertido o interesante para contarle al mundo, hacía su publicación y después pasaba el resto del tiempo atento a las...
