559. Trans-Algo
Un día, Lorenzo se cansó de ser Lolo. Quería ser Lola. O Lala, o Marisa, o cualquier nombre de mujer. Ya tenía veintiún años, y siempre —o casi— se había sentido mujer. Hasta ese momento, él había asumido públicamente sentirse atraído por hombres. De ahí que todos lo consideraran gay. Incluso a él mismo le había costado reconocerse como mujer. En...
558. ¿Quién lo tiene?
Joel le había prometido a Luisana que en la siguiente noche de truco que viera a su hermano Matías, le contaría que estaban saliendo. El viernes a la noche se juntaron en lo de Jessi, que tenía un quincho en el fondo donde podían hacer lo que querían siempre y cuando no despertaran a sus viejos. Desde ahí podían arrancar a pata para los bares de...
557. Matemática policial
Iván tenía veintidós años y llevaba los últimos dos y medio cursando en la Escuela de Suboficiales y Agentes de la Policía Federal Argentina, más que nada por mandato familiar y salida laboral garantizado que por deseo de ser parte de la fuerza. Al encontrarse en su último año de carrera, le tocaba cursar la materia Problemáticas Sociales...
556. Matar al presidente
Cuando la tarjeta de crédito, que él había conseguido unos diez meses atrás, fue rechazada durante cinco intentos de pago en el supermercado, Darío se avergonzó hasta ponerse colorado. Fingió gracia y amagó con ir a dejar los productos del changuito de nuevo en las góndolas, pero no pudo dar dos pasos que sintió la garganta apretada y los ojos al...
555. Negrofobia II
La ministra recorría las oficinas de su ministerio embelesada con las primeras pruebas del proyecto de seguridad a su cargo. Hasta habían importado carros de asalto, cuatriciclos, armas ultrasónicas, armas de fuego de última tecnología y gran variedad de instrumentos de espionaje. En cada oficina que entró, la ministra, a modo de broma, se...
554. Negrofobia
Carlos Sarubbi ya sabía que no era por la lámpara de mierda que su esposa lo había mandado con su hijo Tomás a comprar al Puerto de Frutos del Tigre ese sábado a media mañana —lugar que él odiaba de por sí y, más aún, en ese día y horario—, sino porque era el momento que ella tenía su placer carnal. Ese que con él no existía, y menos ahora, que...
553. Espinillo humeante
Lautaro no había caído por chorro. Había afanado una sola vez, a los diecisiete, pero no era lo suyo. A él le pesaba más la palabra de su madre que a sus amigos. En su casa, robar era de hijo de puta. Cayó preso por una mano mal puesta en una pelea con un cuñado que maltrataba a su hermana. Una mandíbula partida, un nocaut y un golpe de la cabeza...
552. El imperio
Fue un comentario, un chiste de otro presidente —casualmente invasor de su vecino—, que un traductor reinterpretó como pudo, y un lunático presidente que lo escuchaba interpretó como un consejo y hasta una muestra de apoyo, en caso de ser necesario. Ni bien aterrizó, el presidente lunático dispuso por decreto armar al ejército. Era hora de...
551. Perfume casino
La fila se extendía desde la puerta de la sede del SMATA del centro porteño hasta casi dar la vuelta a la manzana. En su mayoría, eran hombres despedidos de fábricas autopartistas que habían sido convocados por el sindicato que había entregado sus puestos de trabajo sin luchar para evitarlo. Algunos enojados, otros resignados, los trabajadores...
550. ¿Nadie mejor?
Mi abuelo Franz Siebauer, que logró escapar del campo de concentración nazi de Chelmno siendo un joven de apenas veinte años, gracias a la colaboración de un suboficial de la SS, y que pasó el resto de la guerra en el Campo de Gurs, en Francia, decía que la decadencia del pueblo judío era cuestión de tiempo. Repitió eso hasta su último día, sin...
