705. Safari turístico
Lawrence Cavendish se parapetó con su fusil de francotirador en la cúpula de un edificio en pleno Once, sobre Avenida Rivadavia. Siendo las cuatro de la tarde de un martes, las calles estaban repletas de transeúntes y también personas paradas, quietas, que veían la vida pasar. Desde arriba, Lawrence podía elegir su presa. Él había alquilado ocho...
704. Valijero
Lucas llevaba cinco meses recorriendo distintos países de Europa y de Asia. Había comenzado su viaje en busca de un destino que le marcara el futuro, algún lugar que le gritara que era ahí donde tenía que quedarse a hacer algo que valiera la pena con el resto de su vida. Ya tenía treinta y cuatro años y todo lo que había intentado antes no...
703. Puta suerte
Aunque la comisaría quedaba en Fiorito, tenían hacía décadas convenio con un prostíbulo que quedaba entre Villa Celina y Tapiales gracias a una deuda impagable surgida durante la última dictadura y que, códigos y negocios de por medio, había subsistido hasta estos días. Abigail había entrado a trabajar ahí recomendada por una amiga. A las pocas...
702. Banco de vida
Alejo había abandonado el colegio después de que su padre, camionero de profesión, falleciera a causa de un accidente: un auto se había metido por el ventanal del parador donde compartía un choripán y un vino con un compañero antes de una siesta en la cabina del camión. Después de trabajar unos años en un kiosco que le pagaba poco y nada, Alejo...
701. Horno fuerte
Lo que más me acuerdo es el calor. El sol salía a la mañana bien temprano —cuando mi hermano y yo nos despertábamos, por el calor, incluso antes de que sonara el despertador para ir a la escuela, ya estaba arriba— y se clavaba alto en el cielo. Vivíamos en el piso más alto y el sol daba de lleno. Era como vivir en un horno. Los días que había...
700. Juguetes perdidos
—Disculpen, disculpen. Un minuto, nomás —anunció Marcelo, dueño de una fábrica de juguetes, en la puerta de la escuela privada para convocar la atención de madres, empleadas domésticas y algún otro padre que esperaban la salida de las criaturas—. Quería pedirles... Por favor, si estas fiestas pueden colaborar con la industria nacional del...
699. ¿Cómo se llama la obra?
Primer acto. Orlando Gazzaniga, dirigente sindical de primer orden, se baja de su camioneta Volkswagen modelo 2025 en la puerta del ministerio, segundado por dos de sus laderos más fieles. Otros dirigentes de su talla también estaban convocados y habían llegado apenas minutos antes. La prensa, amontonada en la puerta, le cortaba el paso y lo...
698. Ensucien sus manos como siempre
Carolina se había estirado todo lo que la billetera podía y más. Mantener los pequeños placeres de la vida se había vuelto una utopía con el salario que tenía, a pesar de haber conseguido más horas de trabajo como profesora de inglés. No era tanto lo que ella pedía: algunos kilos de helado, otros tantos de carne, salidas y recitales en lo que le...
697. Nostálgico
—Servicio de atención a al cliente, mi nombre es Bianca. ¿En qué puedo ayudarlo? —Hola, Bianca. Soy Emilio —contestó el señor y se escuchó la hebilla del cinturón. —Buenas tardes, Emilio. Emilio no contestó nada. Por el parlante, Bianca escuchaba su respiración profunda, de décadas de fumador. Como no decía nada, ella repitió: —¿Emilio? ¿Puedo...
696. Conductor designado
—¡Basta! Una más y manejo yo —Valeria amenazó a Fernando, su marido. La Ruta 40 se hacía insoportable para la familia: Tomás, de diez, molestaba a Camila de doce y empezaba la pelea; no importaba que el abuelo Rubén estuviera en medio de ellos dos. Fernando les gritaba y revoleaba golpes que lo hacían recurrir a maniobras peligrosas para no...
