626. Cargo sacrificado
El ministro no solía ir los jueves a la oficina. Prefería decir que hacía trabajo a distancia, dejaba instrucciones de algunas tareas a sus funcionarios más directos y se iba a jugar al tenis. Después, algunas veces pasaba por la pileta y otras tantas se iba a la masajista que le hacía masajes con final feliz o, directamente, se encontraba con...
625. Fracasada
Tanta plata le había pagado a la abogada para que Benja se quedara conmigo, que después apenas me alcanzaba para los dos y darnos los gustos que hacen que la vida tenga sentido. En el caso de mi hijo, la debilidad le da por los postres de chocolate. A mí se me da en el vino. Yo me arreglé tomando uno que no me gusta tanto y no me dan ganas. Pero,...
624. Cinéfilo
Día número doscientos noventa y dos infiltrada en la Quinta de Olivos. Sigo sin ser descubierta, aunque empiezo a pensar que Karina, desde que me enganchó inclinando el escote hacia el presidente, se imagina que me lo quiero levantar. Aguanté bastante escondiendo las tetas, sin las cuales jamás habría logrado volverme su asistente de agenda....
623. Financistas
Luciano se había armado un grupo de amigos del gimnasio. Así le daban más ganas de a ir las tres y, de vez en cuando, hasta cuatro veces por semana, para internarse cada día ahí adentro durante dos horas y media, gastadas en una rutina que, sin charlas de por medio, podía hacer en algo más de una hora. Al cabo de un mes, ya conocía a casi todos...
622. Democracia 2.0
Por primera vez en la historia de la Argentina, la democracia pegaba un salto hacia su faceta más honesta, donde el sistema de gobierno debía acercarse al significado más literal y puro de la palabra: el gobierno del pueblo. Abandonaba los sistemas representativos que habían existido desde antes de su nacimiento, con virreyes y caudillos hasta...
621. Inteligencia estomacal
Después de la muerte de la abuela Julia, el abuelo Mario pasó a vivir en la casa de su única hija, Laura, y su familia. Laura temía que su padre se deprimiera hasta el suicidio. Después de la muerte de Julia, Mario había quedado solo y casi sin ingresos, dado que la jubilación que los mantenía la cobraba ella y él apenas ganaba para comer una vez...
620. Ahora ya no llora
—¿Cómo puede ser, viejo? —se quejó Andrés con los brazos abiertos, atrayendo la atención de sus empleados en el local con taller a la vista que tenía en Palermo donde vendía zapatos, borceguíes y zapatillas. Se dedicaba al diseño de calzado desde adolescente—. Que a ellos les entran a comprar todo el tiempo, uno atrás de otro... Mirá ¿cuántos...
619. Laureles marchitos
El estallido había sido tan bravo que el gobierno se había quedado sin margen de maniobra y con una caja de herramientas de juguete: podía usarlas, pero no lograrían transformar la realidad. Después de tanto tiempo falseando números y fijando variables a la fuerza —algunas, a puro billetazo—, la última corrida del dólar había dejado al gobierno...
618. La Odisea
Luca y Dylan habían organizado la fiesta para juntar plata de cara a su exilio eonómico hacia Nueva Zelanda, donde esperaban conseguir trabajo y garantizarse un futuro estable. Habían alquilado una cancha de fútbol 5 en Banfield, consiguieron el sonido prestado y, entre rifas, subastas y entradas, se llevaban una ganancia que les cubría lo que...
617. Con un pan debajo del brazo
Cuando Héctor, dueño de la empresa, lo llamó, Gonzalo ya sabía la charla que se venía. Él era el que llevaba los números, y hacía más de un mes que se debía un intercambio con su jefe y amigo. Héctor, al igual que el nombre de su padre, había heredado la fábrica de dentífrico y la había llevado a competir entre las marcas más conocidas, sin ser...
