618. La Odisea
Luca y Dylan habían organizado la fiesta para juntar plata de cara a su exilio eonómico hacia Nueva Zelanda, donde esperaban conseguir trabajo y garantizarse un futuro estable. Habían alquilado una cancha de fútbol 5 en Banfield, consiguieron el sonido prestado y, entre rifas, subastas y entradas, se llevaban una ganancia que les cubría lo que...
617. Con un pan debajo del brazo
Cuando Héctor, dueño de la empresa, lo llamó, Gonzalo ya sabía la charla que se venía. Él era el que llevaba los números, y hacía más de un mes que se debía un intercambio con su jefe y amigo. Héctor, al igual que el nombre de su padre, había heredado la fábrica de dentífrico y la había llevado a competir entre las marcas más conocidas, sin ser...
616. Franja de Déficit
Atilio se despertó con el bocinazo que sonaba en cada manzana para anunciar la entrega de comida. Se repetía varias veces por minuto, durante cinco minutos. Era corto, grave y tan fuerte que se sentía un crepitar en los oídos. No había tiempo que perder: los que llegaban tarde, en general, se quedaban sin ración. También recibían ahí su cuota de...
615. Medición de imagen
Patricia había llegado más temprano que nadie, a pesar de que ella solía presentarse a las diez de la mañana en la oficina. Era la ansiedad la que no le había dejado pegar un ojo esa noche. Y eso que había intentado ayudar al sueño dándole un tubo y medio de vino, pero nada podía calmarle los nervios de saber qué pensaba el mundo sobre ella....
614. La vida boba
Ese día sería, para la fábrica, tan importante, histórico, que hasta José, el CEO, se acercó a presenciarlo. Habían convocado a todos los trabajadores que ya formaban parte de la empresa una hora antes del cambio de turno. A las ocho de una madrugada fría y oscura de Tierra del Fuego, en el pálido horizonte aclarado por la promesa de un futuro...
613. Días de yoga
El secretario general del sindicato había ido a Mar Azul, a participar de la inauguración del nuevo hotel que se había creado con destino de sumarse a los servicios sindicales. Solamente que, durante el mes de la inauguración, iba a ser él, Julio Marioni, quien tuviera las instalaciones exclusivamente para él y su esposa. Para el futuro quedarían...
612. Blanditos
El día que vi, en mi cuenta de mail, lo que promocionaba el ministerio para los hombres de la fuerza, yo ya sabía que la cosa iba a terminar en un desastre. Para mí ya estaba mal que la ministra reconociera que los alquileres eran altos y que, a los que destinaban a lugares más caros para vivir, no les iba a alcanzar el sueldo. Pero peor todavía...
611. Te olvidás
Para cuando Mateo llegó al asado en la casa de Franco, la picada previa ya se había terminado. El último queso camembert se lo había comido el gato Bato y al jamón crudo lo había devorado el perro Berro. Justo cuando él se asomó al jardín, a eso de las dos y media, con el vino en mano, Franco estaba por sacar las achuras y la carne, todo junto....
610. Coaching
El curso de coaching ontológico le había dado a Gabriel las condiciones necesarias para coordinar los ensayos que el gobierno había convocado de cara a las elecciones. A su cargo estaba la tarea de asegurarse de que los candidatos estuvieran preparados para dar una buena imagen. Se los convocó a todos en un teatro de la Avenida Corrientes, un...
609. Bajo del mar
El presidente se sobresaltó en la cama y respiró, agitado, con una mano apretada contra el pecho, como si así lograra reprimir sus violentos latidos. Estaba empapado, pero no podía asegurar que fuera transpiración. Se levantó, se calzó una bata y salió de la habitación. Caminó apenas unos metros por el pasillo hasta la puerta siguiente. Golpeó...
