—Estoy preocupado —dijo el presidente, con la cabeza gacha, mirando por la ventana de la Casa Rosada. En su oficina estaban el ministro de economía y el jefe de gabinete. —¿Pasó algo? —preguntó el jefe de gabinete. —Los chicos... Digamos, los juguetes. Están imposibles. ¿Vos viste lo que salen? O sea, el otro día estaba buscando en internet...
Noviembre 2025
729. Política para no políticos
De los treinta bancos del aula, apenas siete ocupados: se habían anotado al curso de la ONU un representante de la presidencia estadounidense y una delegación argentina de seis personas compuesta por el presidente, dos ministros y tres twitteros aspirantes a funcionarios del gobierno nacional. Cuando la profesora entró, los alumnos no parecieron...
728. La chancha
Para cuando Eduardo volvió del trabajo, su hijo Vicente ya había dormido la siesta y hacía dos horas que se había levantado para sentarse frente a la computadora —al principio con la vista borrosa—, y jugar todo lo que quedaba de tarde hasta el momento de ducharse, cenar, y luego mirar videos de sus streamers favoritos hasta las tres de la...
727. Descontrolados
—¿Hola? —saludó Fabio Muñóz al teléfono, desde su oficina donde hacía de gerente de la empresa petrolera estatal chilena. —Fabito, querido. ¿Cómo andás?—contestó Emilio Gorostiaga, directivo de una petrolera transnacional, desde su oficina en Neuquén. —¿Pasó algo? —preguntó Fabio, intrigado: era más usual la comunicación mediante correos o...
726. Botas locas
Aldo Ricciardelli, mecánico del Ejército argentino, tomaba mate solo en el galpón de la X Brigada Mecanizada de Santa Rosa, mientras esperaba que llegaran las nuevas bujías y baterías que necesitaba para hacer arrancar los tanques que descansaban hacía años bajo capas de polvo. Escuchaba la radio, hasta que un ruido de motores afuera del galpón...
725. Por la coca
Gris el uniforme del penitenciario, grises las botas, las paredes, los barrotes, el piso, el agua de las canillas y de las goteras. Gris el color del sol, y de las plantas que se escabullen entre los ladrillos para alcanzar un poco de libertad. Gris el calzoncillo de Balverde que se sentó en un banco del pasillo, cansado y transpirado, a...
724. Cazadores
—Lo tengo en la mira —afirmó, convencido, el subcomisario Ulloa, parado en una esquina de pleno Once, un sábado a la mañana, mientras miraba por la mira telescópica de un rifle de dardos tranquilizantes a un hombre de origen senegalés que vendía prendas deportivas en la vereda de enfrente, a unos cuarenta metros en diagonal. —¿Está seguro, jefe?...
723. Cisne verde
Carlos, Ministro de Defensa, pisó a fondo el pedal del Falcon verde que había limpiado de capas adheridas de polvo tras décadas escondido en un galpón del Ejército cuya existencia era un secreto reservado para pocas personas. Había preferido escapar con ese auto, puesto a punto hacía pocos meses, y no con el oficial, dado que sus súbditos sabían...
722. Me voy cayendo a sus pies
La empresa había organizado una reunión de los gerentes de todas las filiales del mundo, y también, como para que no fuera tanto viaje por cuestiones que solían tratarse en videollamadas, nos invitaban a disfrutar una semana en Las Vegas; algo así como unas vacaciones de agradecimiento por lo bien que funcionaba la corporación a nivel...
721. Argenweek
La oficina del presidente olía mal: la alfombra había juntado olor desde esa tarde en que, haciendo una pirueta, el nuevo Jefe de Gabinete había roto la manguera del aire acondicionado y había olvidado de apagarlo —tarea que no le correspondía, pero había asumido por compromiso—, dejando un balde rebalsado de agua que ccaía sobre la alfombra...
720. A la canasta
Hacía bastante que no nos juntábamos a cenar el gordo y yo, como solíamos hacerlo antes, cuando compartíamos algunos negocios que, al menos por mi parte, siempre tuvieron más que ver con la pasión, con las ideas, que con hacer plata. Así que le escribí para que nos juntáramos. Y me invitó a comer en la casa, como antes. Siempre cada uno ponía lo...
719. A la deriva
—Bienvenidos a Ocean Market Company —anunció una voz femenina desde los parlante del catamarán—. A continuación, vivirán una experiencia única y exclusiva, diseñada especialmente por nuestro equipo, a través de las aguas del Océano Atlántico. Antes de comenzar, le rogamos a los pasajeros sentarse y colocarse el cinturón de seguridad. Los...
718. Bob Marley
—A ver, pará. ¿Y si pagamos las tarjetas de crédito con tu sueldo ahora cuando cobres, y después, cuando viene mi sueldo, le pagamos al gasista y vamos al súper y después nos acomodamos con eso ya fuera del escenario para el resto del mes? —preguntó Romina mientras le cebaba un mate a Daniel. —Me parece que el gasista, si no le pagamos la parte...
717. Industria extranjera
Ahora está mejor. Más tranquilo para trabajar, sin tanto quilombo de ruido. Y eso que usaba tapones yo, eh.. Las tapaduras de cera que me quedaban... Me las sacaba con tratamientos. Y también, gracias a los tapones, me comía puteadas de todos mis compañeros y jefes por no escuchar lo que me decían. Por suerte, ya no me pasa. Un día, Martín, el...
716. Que no se atonga cameronga
—A ver, Martina. ¿Estás lista? Mar... ¡Martina! —le grité porque no me estaba dando bola; se había colgado mirando a un tipo disfrazado de no sé quién—. ¿Sonrío? ¿Empezamos? —le pregunté para que hiciera lo que yo le había enseñado: apretar el botón en la pantalla y apuntarme a mí con la cámara del teléfono. Puede hacerlo, ya tiene siete años....
715. Una carroza de cristal
Mi padre se caracterizaba por ser un tipo bravo, de los que no aceptan opiniones contrarias a las que él se dedicaba a imponer; al menos, así era en la familia. Tenía, es cierto, alguna habilidad mental que le permitía dar vuelta los razonamientos, desarmarlos y armar uno nuevo sin que su contrincante lo advirtiera. Esa capacidad le servía para...
714. Sarna con gusto
Mónica caminaba en la habitación con un paso lento y tan pesado que hacía retumbar en las paredes el sonido que sus tacos aguja provocaban contra los tirantes de pinotea del piso. Además de los zapatos, tenía medias de encaje, un vestido negro corto y al cuerpo, guantes de cuero y una gargantilla de cuero trenzado con un pequeño dije de oro con...
713. Pastel de papas
—Otra vez este dispenser de mierda, que no calienta el agua —se quejó Mario Calabrese, ministro provincial en materia de educación mientras salía de su oficina, agitando un termo—. Fijate, Gladys, si podés llamar de nuevo a los de mantenimiento para que lo arreglen en serio. Deciles que si vuelve a fallar les hago un sumario —ordenó a su...
712. Dos milanesas
Karen terminó de preparar las milanesas, las últimas que quedaban del kilo que había comprado el mes anterior, y había preparado un puré con las papas de oferta y la leche que empezaba a oler un poco rancia en la heladera. Quedaba manteca, pero eligió guardarla para que le salvara otro plato. Después de poner la mesa con Renzo, llamó a los...
711. Una buena fiesta
Luisina se puso a llorar de la emoción el día que se recibió de profesora de inglés. Dionisia, su madre, la felicitó por el esfuerzo casi todos los días de ese año: en su familia nadie había estudiado más allá del colegio, y varios tenían el secundario incompleto. Sin embargo, ella no se subía el precio por tener un título, sino que se lo subía a...
