750. No des ideas

8 de enero de 2026 | Diciembre 2025

Germán Murano golpeó la puerta de la oficina del jefe —la única que tenía aire acondicionado—, al mismo tiempo que se ventilaba a puro soplido el cuerpo a través del pequeño espacio que lograba ganarle al cuello de la camisa y la corbata, sin llegar al punto de aflojar el nudo como hacía cada vez que iba al baño o esas pocas ocasiones en que el jefe salía a almorzar o ni siquiera iba.

—Pasá —se escuchó desde adentro.

—Permiso, Ricardo. ¿Me llamó?

—Sí, pasá Germán, sentate. Dame un minuto.

Germán se sentó y esperó sin el celular —se lo había olvidado en su oficina— los siguientes siete minutos que Ricardo pasó mirando la pantalla.

—Germán. ¿En qué estábamos? —se dirigió a él cuando terminó.

—No, eh… —Germán iba a contestar por pura condescendencia, pero Ricardo lo interrumpió.

—Eso. Tenemos que hablar de la plata para las deudas tuyas —sonrió Ricardo—. A vos te viene bien este sistema, ¿no? El año pasado ya lo inauguraste con la ley.

—Sí, en realidad… Justo este año me convendría tener la plata yo del aguinaldo, directamente porque mi señora tiene un tema de salud que…

—No, pero ya sabés cómo es: si no tenés deuda, es Sueldo Anual Complementario; si tenés deudas es Contribución de Ayuda Deficitaria.

—Sí, por eso…

—Acá tengo la lista de acredores tuya, que no estoy yo porque están solo las deudas en blanco, digamos. Pero, para que me puedas pagar, hay una manera de que lo hagamos pasar como deuda de otro banco al que no le debés, solo que se te reconoce como pagado un diez por ciento menos, y ellos me la dan a mí. Yo creo que sería lo mejor —sugirió Ricardo.

—Es que, con mi señora estábamos pensando por ahí mejor pagar la del banco, así poder sacar un nuevo préstamo y comprar el aparato que ella…

—No, pero, escuchame… Al pedo, Germán. Si yo te presto más, no tengo problema. Mejor a un conocido que a los hijos de puta del banco —aseguró Ricardo con un tono de secreto.

—Sí, es que… La tasa que la tasa de interés es más baja y… —Germán hizo una mueca de lástima.

—Eso es lo que te dicen a vos. Después agarran y te hacen los intereses de los intereses de no sé qué mierda —revoleó las manos en el aire—, y te terminan cagando. Vos agarrá lo que yo te digo. Después me pedís por el tema este de tu señora. Y lo de tu deuda, ya descontalo de la que tenés conmigo. Andá.

—Bueno… Gracias —contestó Germán y salió.

Compartí este pasquín

¿Querés recibir un correo electrónico con los pasquines que se publican en el blog?

Suscribite completando tu nombre y correo electrónico.

Loading

Importante: Te va a llegar un email que tenés que abrir para confirmar tu correo.