809. Carteles

19 de febrero de 2026 | Febrero 2026

Juan 528 se despertó en su habitación sin ventanas con el ruido del cartel luminoso que estaba encima de la pantalla con la orden “despertar” en color rojo. Era un graznido metálico repetido diez veces, cada vez que tocaba despertarse, a un volumen altísimo. Se levantó de la cama y caminó los seis mismos pasos de siempre hasta la única y pequeña puerta de la habitación.

Abrió, se agachó y recogió del piso la caja que contenía su alimento diario que aparecía cada vez que despertaba en el cubículo de metal que tenía, al otro lado, apenas una puerta diminuta en el suelo.

El cartel luminoso indicó “desayunar” en amarillo y emitió un nuevo bocinazo. Juan 528 abrió un paquete con una etiqueta que decía “desayunar” y comió un alimento balanceado mezclado con agua.

Al cabo de diez minutos, el cartel se iluminó en verde loro y ordenó “trabajar”. Juan se sentó frente a la pantalla, donde apareció una cinta por la que pasaban chips a los que él debía colocarles una misma pieza, uno tras otro, con un brazo metálico que también veía en la pantalla.

Cuando el reloj de pulsera (que solamente indicaba cantidad de productos completados) indicó que su capacidad de producción había disminuido, el cartel indicó “comer” en color violeta. Abrió el paquete que decía “comer” y masticó una masa de harina, grasa y mucha azúcar.

Luego el cartel indicó “beber” en azul. Juan 528 fue hasta la canilla y abrió: salió un líquido también azul, gaseoso. Tomó un vaso y sintió que su cuerpo se energizaba.

El cartel volvió a indicar “trabajar” en verde loro. Estuvo así un rato más hasta que su reloj volvió a indicarle una baja en la producción y el cartel ordenó, en color lila “ejercitar”. Juan 528 subió a su bicicleta fija y empezó a pedalear.

Cuando se terminó el tiempo de “ejercitar”, el cartel se encendió anaranjado con la palabra “baño” y él fue hasta el baño, hizo sus necesidades y se duchó.

Por tercera vez, el cartel indicó “trabajar” y Juan 528 volvió a sentarse frente a la pantalla. Después de un tiempo que él no podía estimar, el cartel ordenó “cenar” en color verde oscuro. Abrió el paquete de “cenar” y comió otro alimento balanceado.

Juan 528 sabía que siempre, después de ese cartel, venía el último de la rutina, el de dormir en color blanco. Pero ese día no. El cartel anunció, en color bordó, “despedido”. La luz se apagó y todo, salvo el cartel, quedó a oscuras.

La luz volvió y la puerta volvió a abrirse recién cuando el reloj pulsera ya no percibía signos vitales. Dos hombres entraron, sacaron el cuerpo y depositaron dentro a su reemplazo.

Cuando Juan 529 (incubado veinte años después de Juan 528) despertó con el graznido metálico, la pantalla se encendió para enseñarle su rutina.

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