733. Tratando de olvidar

21 de diciembre de 2025 | Diciembre 2025

La fiesta había comenzado desde el minuto en que había terminado la jura de los nuevos diputados en el Congreso. Mientras el resto de las fuerzas se retiraban del establecimiento, el oficialismo entero disfrutaba un cóctel en el Salón Azul, donde se mezclaban los diputados con dos años de experiencia y los debutantes. Uno de ellos, Facundo, esperaba en la fila del baño.

—Felicitaciones, Facundito querido —saludó Guillermo, que lo agarró por la espalda y lo abrazó casi levantándolo en el aire—. Nos hacía falta un buen mendocino acá.

—Hola, Guille. Bueno, muchas gracias. ¿Sabés si hay otro baño? Están hace como cuarenta minutos ahí.

—Este laburo es ideal para vos, que venís con iniciativa, y todo eso. Vamos a cambiar el país —Guillermo abrió los ojos tan grandes como pudo.

—Yo me anoté más por la plata, en realidad, ¿viste? Me llamó Sebastián, me dijo, “querés ser diputado” le dije “sí”. Y me advirtió: “votás lo que te digamos, eh”. Y yo todo que sí, si no estaba llegando a fin de mes —Facundo se encogió de hombros.

—Ahora tenemos una oportunidad histórica, ¡tenemos los números casi servidos! —festejó Guillermo.

—También es más difícil de comprar a los demás. Va a haber menos oferta, van a pedir más plata, ¿no? Por lo que estuve escuchando —lamentó Facundo.

—Pero, viejo, no seas pesimista. Tenemos todo a favor y…

—Sí, pasa que soy de Racing… —interrumpió Facundo—. ¿Estarán tomando falopa estos que no salen? O culeando, no sé…

—Eso es más tarde —Guillermo guiñó un ojo—. Después te averiguo bien en qué despacho. Nos quedamos los que nos gusta la fiesta en serio.

—Me gusta, eh —sonrió Facundo—. Cuchame, ¿vos tendrás los números de otros bloques para pasarme? Por las dudas, ¿viste? Para ir armando un vínculo ahí por si la cosa…

En ese momento, se abrió la puerta del baño y salieron dos diputados y una diputada.

—¡Virginia! —se alegró Facundo al verla—. ¿Te puedo pedir una foto?

Virginia frenó con algo de cara de asco, mientras se acomodaba la nariz y esnifaba suvamente. Sonrió y posó para la foto.

—Muchas gracias, linda —agradeció Facundo—. Todavía tengo tu Playboy… ¡Y hasta la uso! —terminó gritando Facundo mientras ella se alejaba.

—¿Vas a pasar al baño? —preguntó Guillermo y, mientras Facundo guardaba el teléfono, resolvió y lo empujó al baño:— Vamos juntos, dale, si es lo mismo, meamos de a dos.

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